El inicio del Mundial de Fútbol Femenino en Nueva Zelanda y Australia se vio ensombrecido por un tiroteo que tuvo lugar en una obra en el centro de Auckland, Nueva Zelanda. El incidente resultó en tres muertes, incluyendo al atacante, y seis personas heridas.
El Primer Ministro de Nueva Zelanda, Chris Hipkins, y la Policía local aseguraron que se trataba de un incidente aislado sin motivaciones terroristas, y que no representa una amenaza a la seguridad nacional. Hipkins declaró en una conferencia de prensa que la gente debería sentirse segura en Auckland y que habrá una mayor presencia policial para proporcionar una capa adicional de tranquilidad pública.
Hipkins también mencionó que tuvo una breve conversación con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para enfatizar la seguridad de todos los preparativos para que el Mundial pueda seguir adelante.
Este incidente ha dejado una sombra sobre lo que debería ser un evento de celebración y empoderamiento para las mujeres en el deporte. Sin embargo, las autoridades han reafirmado su compromiso con la seguridad y la tranquilidad del público, lo que es esencial para que el torneo pueda continuar sin más contratiempos.
