Ochoa se deslinda de Adán Augusto

  • El senador por Hidalgo, Cuauhtémoc Ochoa Fernández, eligió “curarse en salud” antes que asumir responsabilidades políticas por sus cercanías con Adán Augusto. 



En recientes declaraciones, el legislador de Morena se apresuró a marcar distancia de su exjefe y referente político, Adán Augusto López Hernández, en medio del escándalo que rodea a Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco y hoy acusado de vínculos con el crimen organizado. 

Ochoa no dudó en señalar que López Hernández tiene “responsabilidad política” por el nombramiento de Bermúdez, a quien colocó en el cargo apenas 13 días antes de dejar la gubernatura de Tabasco. “En Morena limpiamos la casa, caiga quien caiga”, dijo, dejando claro que no se quedará a defender lo indefendible. Sin embargo, su postura ha despertado más dudas que certezas. 

Así como en su momento Felipe Calderón se “curaba en salud” ante la condena de su entonces secretario de Seguridad, Genaro García Luna, Ochoa parece recurrir a la misma estrategia. Niega categóricamente -o calderonicamente, para los amigos de la 4T- cualquier vínculo con el caso Bermúdez o con las acusaciones que han surgido en torno a Adán Augusto. 

Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum, con cierta cautela, se mostró más mesurada que Ochoa. El pasado 28 de julio, en conferencia matutina, aclaró que no existe ninguna carpeta de investigación en curso contra López Hernández. “Las investigaciones deben seguir, pero con base en pruebas, no en linchamientos mediáticos”, expresó la mandataria. 

Lo cierto es que Ochoa llega a este deslinde con una posición debilitada. En el ranking de Morena en el Senado, ni siquiera aparece entre los legisladores con mayor actividad en tribuna. Su bajo perfil, sumado a la cercanía con Adán Augusto, lo ha dejado en una posición incómoda dentro del grupo parlamentario. 

Aunque el Senador por Hidalgo busca posicionarse como un posible aspirante a la gubernatura de su estado, su estrategia parece más enfocada en sobrevivir políticamente que en construir liderazgo. Su deslinde de Adán Augusto podría interpretarse como un intento desesperado de marcar distancia de quien hasta hace poco era uno de sus principales padrinos políticos. 

El tiempo dirá si la jugada le funciona o si, por el contrario, lo hunde más en el descrédito. Por lo pronto, sus declaraciones suenan más a cálculo que a convicción.

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