Se arma tiro entre las senadoras “suspirantes” por datos duros

  • El intercambio de declaraciones entre las senadoras hidalguenses Simey Olvera y Carolina Viggiano volvió a encender la conversación, aunque algunos medios lo presentaron con calificativos como “noqueada”, pese a que la morenista no ha emitido réplica alguna a los señalamientos de la priista. 



Simey, conocida como “La Paloma”, había cuestionado el legado del PRI en Hidalgo y en particular la influencia de la familia Viggiano en Tepehuacán, además de destacar que el tricolor pasó de gobernar la entidad a tener presencia en apenas un municipio. En respuesta, Carolina Viggiano difundió a través de su cuenta de Facebook un mensaje en el que acusó manipulación de cifras, negó irregularidades en su municipio y arremetió personalmente contra la senadora morenista, incluso sugiriendo que busca la gubernatura bajo el amparo de una reforma “misógina”. 

Mientras algunos titulares buscaron vender la idea de un triunfo contundente de Viggiano en el debate, lo cierto es que sus dichos parecen más un intento de posicionarse en un escenario donde el PRI perdió prácticamente todo el terreno que dominaba por décadas. Al recurrir a ataques personales y a la descalificación de logros sociales que hoy tienen rango constitucional, la senadora priista refleja más la urgencia de mantener reflectores que un verdadero “golpe político” a su contrincante. 

La realidad política en Hidalgo muestra un panorama distinto al que pretenden sugerir ciertos medios: el partido tricolor se encuentra debilitado, Morena mantiene una buena percepción del pueblo y las encuestas nacionales reflejan que los programas sociales cuentan con amplio respaldo ciudadano. La narrativa de Viggiano luce más como un intento de aferrarse a la disputa que como un posicionamiento con sustento en los “datos duros”. 

En contraste, el discurso de Simey Olvera ha buscado resaltar que los programas sociales dejaron de ser herramientas de control político y hoy llegan de manera universal, sin intermediarios ni condicionamientos. Ese punto parece incomodar a la oposición, que insiste en instalar la idea de un supuesto uso electoral de los apoyos, aunque ahora son un derecho protegido por la Constitución. 
En ese sentido, más que un knockout, las palabras de Viggiano parecen la estrategia de alguien que busca mantenerse vigente a cualquier costo. Tal parece que, entre líneas, la priista ya da por hecho que Simey será contendiente natural a la gubernatura, o al menos deja entrever que en su discurso asoma ese futuro que tanto le incomoda. 

Artículo Anterior Artículo Siguiente