El municipio de Chihuahua, México, ha decidido tomar medidas drásticas para proteger la dignidad de las mujeres y la familia. En una decisión que ha dejado a muchos boquiabiertos, los regidores del Ayuntamiento de Chihuahua han aprobado la prohibición de conciertos o actividades donde se escuchen reggaetón o los conocidos como corridos tumbados.
Esta medida, que fue aprobada el miércoles 26 de julio, es un intento de prevenir la violencia de género y sancionar las conductas que atenten contra la dignidad de las mujeres. Según los regidores, las letras de reggaetón y los corridos tumbados son ofensivas para las mujeres y la familia.
Pero, ¿qué pasa con la libertad de expresión? ¿No es acaso la música una forma de arte que debe ser libre de censura? Y si vamos a prohibir géneros musicales por sus letras ofensivas, ¿dónde trazamos la línea? ¿El rock and roll y el rap también estarán en la mira?
Además, esta no es la primera vez que el municipio de Chihuahua toma medidas contra ciertos géneros musicales. Ya se había prohibido la interpretación de los llamados narco corridos, lo que ha llevado a que varios artistas del género sean sancionados cuando se presentan en la localidad. Entre los artistas que han tenido que pagar una multa recientemente por cantar narco corridos han sido Luis R. Conriquez, Alfredito Olivas, Los Tucanes de Tijuana, entre otros.
Pero, volviendo al reggaetón y los corridos tumbados, ¿realmente son estos géneros los culpables de la violencia de género y la falta de respeto hacia las mujeres? ¿O acaso no sería más efectivo educar a la población sobre el respeto y la igualdad de género en lugar de censurar la música?
En fin, parece que en Chihuahua, la batalla contra la violencia de género se está librando en el terreno musical. Y mientras tanto, los amantes del reggaetón y los corridos tumbados tendrán que buscar otros lugares para disfrutar de su música favorita. O tal vez, solo tal vez, podrían empezar a cuestionar las letras de las canciones que tanto les gustan.
Ahora, si me disculpan, voy a poner un poco de salsa. Al menos, hasta que decidan que también es ofensiva.